Panela, una huella social y ambiental

El sector panelero se quiere poner a la vanguardia en temas ambientales. Así lo demuestra la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC), liderada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), a través de la Dirección de Cambio Climático, quienes han identificado una amplia variedad de opciones y alternativas en el subsector productivo que pueden modificar sus escenarios de emisiones.

De esta forma se promovió el registro de una estrategia adelantada con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Federación Nacional de Productores de Panela – Fedepanela, la corporación Colombiana de Investigación (Corpoica), entre otros actores asociados a la cadena productiva, la cual fue radicada en noviembre del año pasado ante las Naciones Unidas, buscando la aprobación y el apoyo económico para implementar mecanismos que hagan a esta industria mucho más amigable con el planeta, sin afectar la productividad. A estas medidas se les llama Acciones Nacionales de Mitigación Apropiada (Nama, por sus siglas en inglés). Se trata de un esquema internacional para lograr que los sistemas productivos en cada uno de los sectores sean cada vez más sostenibles y resilientes a los efectos del cambio climático.

También se entienden como una opción de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, que se adaptan a las necesidades de cada país en desarrollo, creadas en 2007 durante la versión número 13 de la COP, en Bali, Indonesia. La iniciativa de aplicar las Namas en Colombia nació desde el Gobierno, que se encuentra en proceso de formulación de una política nacional de cambio climático. De hecho, el compromiso del país en la COP 21 es lograr la reducción del 20% de las emisiones para 2030. Para ello, los ministerios de Ambiente y Agricultura han venido trabajando en la priorización de algunas de las actividades productivas que más emisiones generan.

De acuerdo con Fedepanela, históricamente, el proceso de producción de panela se ha visto afectado por la ineficiencia energética de las hornillas, conllevando a prácticas poco adecuadas ambientalmente. Prueba de ello son los casos de quema de llantas en los trapiches. En ese sentido, se han adelantado proyectos pilotos que permitieron promover esta estrategia macro presentada ante las Naciones Unidas, a través de una nota conceptual de descripción llamada ?Nino?, documento perfil del proyecto donde se establecen las características de lo que se requiere y los componentes que se van a adaptar en la Nama, la cual Fedepanela y la ECDBC bautizaron como ?Reconversión productiva y tecnológica del subsector panelero?.

Para lograrlo hay que buscar mejorar las condiciones productivas de la panela, por lo que en el ?Nino? se proponen tres componentes. El primero es la promoción de la reconversión productiva en la siembra y manejo de cultivos, con procesos de aprovechamiento del suelo. Además de hacer más eficiente el uso de fertilizantes, prevenir la quema programada de cultivos y establecer huertos con plantas de aglutinante.

El segundo aspecto es la reconversión tecnológica de los trapiches por medio de la implementación de procesos de recirculación térmica, el manejo de dosificadores de bagazo para la reducción de emisiones de metano, el cambio de los motores de combustión interna de diésel por motores eléctricos y la implementación de sistemas de tratamiento de aguas residuales.

Finalmente, la tercera estrategia consiste en el aprovechamiento de la biomasa residual (bagazo) para su utilización en subproductos como el empaque de la panela, producción de papel o alimentación animal. Toda la estrategia reduciría en un 60% las emisiones de gases efecto invernadero por cada kilo de panela producido representando 41GtCO2e (giga toneladas de CO2 equivalente).

Y esto contribuiría a su vez a que cada vez la producción sea más eficiente y amigable con el ambiente, generando mejores ingresos a los productores. El costo del desarrollo de la Nama, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, es de $167 millones de dólares, con proyección de implementación a 2030 alineada con la estrategia de mitigación Nacional. Además del apoyo que se espera obtener por parte de la Cooperación Internacional, se cuenta con la financiación de proyectos gestionados a través del sistema general de regalías y del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, así como de la implementación de incentivos ambientales destinados a la adopción tecnológica.

Por ahora los retos son dos: realizar la fase de diseño financiero y técnico, con la que se sabrá qué tanto de lo propuesto en el ?Nino ? se puede cumplir para pasar a la ejecución, y dar a conocer entre los productores de panela las implicaciones de la Nama. Es fundamental que sepan que no se trata de una política pública ni legislativa, sino que es una estrategia que va a fortalecer sus procesos, enfocándose no solo en la reducción de emisiones sino, principalmente, en aumentar la producción y hacerlos competitivos para el mercado y generar una mejor calidad de vida, puntualiza Fedepanela. Este proceso de socialización y regionalización de la NAMA se iniciará en febrero y se calcula durará ocho meses.

60% de las emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de panela podrían ser reducidas con la Nama.

350.000 familias involucradas en la producción de panela pueden transformar sus condiciones laborales con este proyecto.

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